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«Man Ray. – Introducción”.

«Despreocupado pero no indiferente».

Este es su epitafio en el cementerio de Montparnasse en su querido París. Con esto podemos hacernos a la idea del estilo original que posee este autor.

Man Ray, seudónimo de Emmanuel Radnitzky nació en Filadelfia, el 27 de agosto de 1890 y falleció en París, el 18 de noviembre de 1976. Fue un artista modernista estadounidense, un americano que pasó su vida en París.

Un dadaísta y surrealista que nunca estuvo completamente dentro de estes movimientos, a pesar de mantenerse siempre a la vanguardia de todos ellos. Él era conocido en el mundo artístico por su fotografía avant-garde, y también fue un reconocido fotógrafo de retratos.

Si en aquellos años todavía se planteaba si la fotografía era arte, Man Ray lo dejó claro: fue Pionero en la fotografía abstracta (rayogramas, fotos en las que no es necesaria la cámara; solarizaciones, negativos expuestos a la luz…), trabajó también la pintura, la escultura y el cine. De hecho, su primera cámara fue para reproducir sus obras plásticas.

Pero para vivir se dedica a la fotografía. Sus retratos son muy apreciados por la sociedad parisina, que desea verse fotografiada por él. Junto a los dadaístas Duchamp y Picabia creó el Dadá neoyorkino. El carácter autodestructivo del movimiento hizo que pronto se aliara con el surrealismo, donde pudo plasmar sus obras de mujeres fatales, sus desnudos y sus juegos de dobles lecturas (mujeres violín, lágrimas diamante…).

Y como un último detalle acerca de este autor nos damos cuenta de que detrás de cada imagen hay una idea, y en ese sentido Man Ray también trabajó en el arte conceptual.